Reflexión diciembre

Esta semana traigo un formato diferente que no tenía pensado subir, la verdad. Más que un artículo o una noticia, es una reflexión bastante personal, pero que si te dedicas a la música, alguna vez habrás pasado por aquí:

Hace un par de semanas tuve un concierto en el conservatorio, los típicos que nos hacen hacer siempre en el conservatorio vaya, pero en este caso era de música de cámara. En esta ocasión me pasó el peor miedo de cualquier músico o cantante: me quedé en blanco en mitad de la pieza.

Esto es una cosa que suele pasar más a menudo de lo que parece, y puede tener cierta analigía con ciertas situaciones en la vida. En estos momentos tienes que elegir entre dos opciones casi al momento; o sigues hacia delante con más riesgo pero pudiendo solucionarlo, o te rindes, vas a lo seguro, y te quedas en tu zona de confort con la tranquilidad que puedas tener.

En la vida, muchas veces nos encontramos con ciertas situaciones que nos pueden dejar una vista que produce vértigo y terror delante nuestra, pero eres tu quien decide cómo lo asumes, qué haces, y que metas quieres a tener al salir del obstáculo. Hace unos días tuve una conversación con uno de mis maestros, respecto a otro tema pero que se me asemeja mucho a infinidad de situaciones que he vivido y en las que he tenido que tomar este tipo de decisiones, en la que me decía que tenía dos opciones: o rendirme, o luchar como un jabato por lo que quería, y mi respuesta salió sola y automática. Quería luchar, con todas mis ganas, aunque me vaya la vida en ello, porque aunque te plantees objetivos ambiciosos tanto en lo personal como lo profesional, se pueden cumplir la mayoría de las veces por muy imposibles que parezcan, y cuanto más difícil es, mayor sentimiento de realización y de satisfacción vas a sentir. Puedes llorar, sentir frustración, que no vale la pena el esfuerzo, etc., es natural, pero al final del día lo que importa es ponerte en pie de nuevo, y seguir tirando del carro, porque te pueden ayudar, pero nadie lo va a hacer por ti.

Lo importante para poder lograr tus metas es la determinación, las personas que te puedan guiar, enseñar y acompañar, y rodearte de las personas que te enriquezcan, porque cuando las cosas se pongan difíciles y consigas sobrepasarlo y eches la vista a atrás, vas a ver que todo ha valido la pena, porque la pena no es no conseguirlo, sino no intentarlo. Rodéate de gente que te aporte en los personal y en lo profesional, incluso gente que sea mejor o mucho mejor en lo que tu quieres ser, te darán impulso, motivación y ayudarán a desarrollar tus metas camino. 

Por último, quería terminar la reflexión dando las gracias a mis maestros y las personas que me rodean, muchas veces me siento muy afortunado del ambiente que me rodea, aunque haya tenido que llevarme decepciones, sin ellas no sería quien soy hoy en día, ni habría llegado a donde estoy, así que gracias a los que me rodean hoy, porque tanto amigos, compañeros, maestros y alguna persona de mi familia, estoy donde estoy, tengo los objetivos que tengo, y también con mis lloreras, frustraciones y risas estoy disfrutando mucho el camino que estoy haciendo. Dad las gracias a esas personas, y si quien te rodea no te impulso, te aprisiona y te estancan, sigue adelante y salta al vacío del nuevo capítulo, porque da vértigo y no sabes lo que vendrá, pero es mejor la incertidumbre, que quedarte estancado toda la vida en el ¿Qué hubiera pasado si…?”

Bueno, es un formato diferente y en el que me he sincerado y abierto bastante, pero a veces necesario para pararte a reflexionar, así que dejadme saber que opináis, que reflexión sacáis, y si te apetece un formato así al menos una vez al mes. ¡¡Hasta el próximo blog!!

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